Una mirada



“La gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse.”

Soy amante de los momentos fugaces que te sacuden hasta el alma, de los episodios repentinos que no atinan advertencia, del tiempo que se mide en miradas y no segundos, de los amores de colectivos y de las casualidades inventadas.

Nada pasa porque sí, no elegimos con quién vamos a cruzarnos camino a casa, no decidimos los compañeros de facultad ni el jefe de trabajo, tampoco sabemos de quién nos vamos a enamorar y mucho menos quién será el próximo en desilusionarnos.

Conocemos del otro sólo lo que él quiere mostrar, el resto se nos presenta  por nuestra propia observación y he aquí la elección si queremos descubrirlo o no.

Casualidades



Decidieron que lo mejor era alejarse, porque las casualidades no son eternas, y es mejor decidir los finales que afrontarse con sentimientos desencontrados, porque dicen que cuando uno elige duele menos, dicen.
Y ellos eligieron no verse más, dejar todo sentimentalismo de lado y empezar a ser objetivos. Fueron absorbidos por la realidad, el tiempo los alejó y los convirtió en dos extraños
Fueron dos extraños que compartían el mismo sentir, extrañaban de la misma manera, recordaban los mismos recuerdos y temían al mismo futuro.
Fueron dos extraños que se reconocían en las mismas miradas, dos extraños cobardes que decidieron ser sensatos.
Pero cuando el tiempo dejó de hacer efecto le echaron la culpa a la distancia, porque ya era tarde para arrepentirse por lo que no pasó, era tarde para volver a creer en el amor; sin embargo, antes de morir por completo, ambos estuvieron de acuerdo en que arruinó más historias la cobardía que el destiempo.

Un noséqué


Un día despertas con la cabeza llena de por qué y sin ninguna respuesta, colmas las ideas de supuestos que no fueron y de unos próximos que no serán; intentas convencer a tu mente, pero te contradecís y te mantenes en la comodidad del no sé.
No podes conciliar las ideas, mucho menos el sueño; intentas ordenar las palabras, darles coherencia, sentido, pero ya no valen lo mismo porque no tienen ninguna explicación, así terminas frente a una hoja en blanco, redactando un noséqué sin ningún valor particular, esperando volver a despertar para cambiar nuevamente la realidad. 

Falsa ilusión


Si me venís otra vez con el verso del tiempo no te lo creo.
El tiempo no cura las heridas, ni siquiera es capaz de olvidarlas; el tiempo, el tiempo es más ciclotímico que vos y yo juntos.  
¿En serio crees que el tiempo ayuda a olvidar? ¿Y cuánto necesitas, unas horas, unos días, algunos años quizás?
Si el tiempo es algo tan impreciso no lo quiero, no me va eso de esperar eternidad.
Si hubiera creído que el tiempo aliviaría un poquito mi corazón estaría llorando bajo la almohada esperando que don bipolar haga lo suyo, pero no es cuestión, faltaba más, darle las riendas de mi vida a un desconocido en el que no se puede confiar, cuando lo necesitas se apresura y se va. 

Metamorfosis de un error


¿Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?
Vincent Van Gogh.


Arriesgarse es tener miedo de lo que pueda suceder, es analizar los hechos hasta que desborden de incoherencia, es tener en claro que podemos perder y que la suerte no está de nuestro lado. 
Arriesgarse es atreverse a tirarse al vacío sin una soga a la cintura, es tener pánico a la ridiculización y fobia a las consecuencias.


Arriesgarse es olvidarse de TODO y con miedos, fobias y pánicos HACERLO POSIBLE!

Cambiar implica crear

NUEVOS CAMBIOS

Alguna vez me dijeron que los cambios eran buenos, pero esa idea nunca me termino de cerrar, quizás por miedo, cobardía o simplemente porque soy estructurada, de esas minas tradicionales.
Sin embargo hoy me posiciono en la vereda de enfrente, donde están los inconstantes, los bipolares, los que se atreven a dar un paso fuera de la línea y caminar en zic zac. Hoy decidí que quiero entrar en ese grupo, no del todo, porque algo de mi esencia todavía queda, pero quiero desestructurarme y comenzar de nuevo.
Soy consciente  que los cambios no vienen solos, siempre están acompañados de un sinfín de complejidades que te impulsan a reaccionar en forma espasmódica, como una respuesta al hecho y recién ahora es cuando estoy preparada para afrontar esa refutación involuntaria y seguir con la metamorfosis.  
En este momento se me viene a la mente una conversación que tuve con un compañero de facu, no recuerdo bien como salió el tema ni porque, solo me quedo grabada una contestación que me dio sobre su futuro, comentó que replantearse mucho las cosas era agobiante, no lo dijo exactamente con esas palabras pero fue lo que yo entendí, y en ese entonces concluí que cada proyecto tiene su momento especulado, y una vez que ya se decidió sobre el mismo es mejor dejar los planes descansar, para no amargarse, para no correr el riesgo de que se tergiversen.
Exactamente eso fue lo que yo hice toda mi vida, mis mejores amigas pueden dar fe que planee mi carrera, mi futuro y hasta mi familia, todo detalladamente. Lo cual no está del todo mal, siempre es positivo proponerse objetivos y metas que nos guíen en esta obra diaria, pero tampoco está bueno encasillarse, hay veces que la vida nos pega un giro y terminamos mirando otro horizonte, nada de lo planeado sale como esperábamos,  las cosas cambian, los hechos se modifican y tenemos que estar preparados para afrontarlos.

IDEAS QUE NO LLEGARON A ACCIÓN

A los veinte años debía estar cursando tercer año de la carrera de comunicación social, debía tener un promedio elogiable y trabajar en algún media gráfico, debía escribir mucho mejor de lo que lo hago, debía saber sobre política, economía e interesarme por los conflictos sociales, debía, debía y debía, tanto debía que el verbo dejo de tener contenido, se convirtió en una repetición vana y abstracta de un supuesto que NO FUE.

CATARSIS

Supongo que estar convencida que comunicación social era uno de mis objetivos más definidos me permitió seguir en camino. Si bien estoy cursando segundo y no tercero como debería, se podría considerar que las causas son justificables, aunque no me lo perdone y haya idealizado todo un plan de estudio para adelantar las materias en las que me retrase.
Muchos de ustedes ya saben el motivo detalladamente, sé que algunos vienen leyendo este blog hace rato y esto se torna repetitivo, pero con la esperanza de que siempre aparezca un nuevo lector las cosas se pueden volver a contar, de diferente manera, con otras palabras, con otra voz y desde otra perspectiva; creo que por eso me gusta tanto escribir acá, cada vez que me releo me voy conociendo un poquito más, me avergüenzo de mis errores, recuerdo mis estados de ánimo, me sonrojo, sonrío y vuelvo a escribir.
Y así es como me voy por las ramas, como mencione al principio, escribo mucho y digo poco.
Ahora bien, volviendo al motivo que nos compete, ese motivo que me impulsa a seguir, que me suscita a cambiar y  contradictoriamente, el mismo que me retraso.
Ese motivo se llama Luciana, ella es la causante de todo este palabrerío sin fin, no es la responsable directa de que me haya atrasado, pero tampoco le quitemos el mérito de que influenció y mucho.
Quede embarazada a los 19 años, me enteré cuando estaba casi de cuatro meses. No voy a ponerme a analizar sobre la ineficiencia de los métodos anticonceptivos porque es un tema superfluo que no viene al caso, pero creo que deberían saber que siempre me cuide y que obviamente esto no encajaba en mis planes.
La noticia desmorono toda esa proyección que había armado de mi vida perfecta, me costó asimilar que las cosas estaban cambiando, no lo entendía, no podía comprenderlo porque era algo para lo que no me había preparado.
Ese fue el primer golpe que modifico mi realidad, en el que tuve que detenerme y reorganizar los hechos, porque como dije antes, mi vida siempre necesito de parámetros establecidos con tiempo.
Y justamente fue el tiempo quien no quiso aliarse a mi plan, intente seguir el ritmo facultativo lo que más pude, pero el sueño me vencía, me dormía a cada rato, nunca terminaba de leer un texto porque quedaba inconsciente sobre el libro, así que finalmente desistí y me tome una especie de año sabático en donde comí mucho chocolate y me sacaron sangre a más no poder.
Lu nació unos días después de cumplir los 20, jamás podrían imaginarse lo hermosa que es, su naricita es perfecta, fácilmente envidiable y esos ojitos picarones son del padre, pero ese es un tema aparte.
Solo ella es la responsable de que quiera cambiar.
Mi cambio no implica dejar de planear, de crear, de proyectar; eso es algo que no manejo, no controlo el poder de mi imaginación y no quiero hacerlo, sin esa organización no podría manejarme, está en mi esencia y así me gusta, así soy.
Quiero cambiar mi percepción, mi lógica calculadora, esa lógica que no acepta refutaciones ni confrontación, quiero que cuando la vida me vuelva a hacer girar esté preparada para no caer, mantenerme firme y seguir, hacia el mismo horizonte.
Ese es el cambio que pretendo hacer… 

Interrupciones

Estuve malgastando el tiempo tratando de explicar el por qué, reflexionando sobre lo que fue y lo que es, pero todo fue en vano, esta noche la comprensión huyo de mis pensamientos y me sentí absorta en un mundo que no conocía, pero que me resultaba levemente familiar, como si este episodio fuese un dejavu escrito en mi otra vida; esa otra vida que todavía recuerdo, que permanece tan latente como el presente, esa otra vida en la que lo eras todo…
Acostumbrarse es la elección más fácil, la que intento evitar día tras día, porque aún permanezco en el pasado y no quiero avanzar, ahí es donde me siento cómoda, donde quiero estar, no me pidas que te siga, por favor, no insistas…

Todavía hay tiempo

Creíste ser una princesa de ensueños, donde los buenos ganan y los malos pierden; creíste que podías cambiar el mundo sin ser lastimada, sin salir frustrada; creías en el amor verdadero, en el final feliz y soñabas con la casa llena de perros y niños por ahí.
Nada fue, nada es y nada será según tu parecer, porque sólo creíste, solo soñaste, nunca luchaste, nunca cambiaste…

Letra a letra

Quiero que mi mente se llene de ideas, que mi mundo se colme de momentos que paralizan el tiempo, que mi imaginación no encuentre su limite; quiero creer que todo es real, que lo imposible puede ser accesible, que cada ilusión es certera; quiero soñar despierta; quiero brillar e impactar; quiero apostar y ganar; quiero escribir historias, falsas, ciertas, anónimas y propias; quiero plasmar mi vida en palabras, que cada letra adquiera un aroma familiar, que formen parte de la cotidianidad de mi vida, no quiero borrar más, solo seguir, solo escribir...

Fantasía o Realidad..


Me canse de analizar, de pensar y no actuar, no quiero arrepentirme por no apostar, por no jugar, por no arriesgar; tengo miedo de equivocarme, de que todo salga mal; el miedo me paraliza, me frena, pero también me desafía a elegir entre la cobardía y la aprensión (opciones que poco me convencen).
Estoy cansada de esperar la perfección, sabiendo que nunca va a llegar, porque anda vagando por los pasillos de la comodidad.

Quiero atreverme y no perder, decidir y conquistar; tener agallas para enfrentar las consecuencias; quiero abandonar mi orgullo y rendirme; quiero ser un blanco fácil de mi fantasía, convertirla en mi escenario.

Mi realidad no se ve a simple vista, necesita ser plasmada más allá de las palabras, está lejos de la imaginación racional, por eso es difícil entenderme, comprenderme, por eso es contradictoria y absurda, demasiado extravagante para ser real, pero ridículamente cierta.